La Consciencia de sí y su posible evolución

La consciencia de sí es una función variable. Se manifiesta en diversos niveles y diferentes escalones dentro de cada nivel, según el grado evolutivo de la esencia. Este es un saber muy antiguo, encriptado en enseñanzas religiosas y esotéricas. Gurdjieff lo trajo como “mensajero del bien venidero” en forma de “recuerdo de sí”.

La consciencia no puede ser estudiada donde no la hay, y el hombre comun no es conciente en modo alguno, de modo que este legado de sabiduría perenne no está sujeto a verificación directa. El hombre-máquina no posee otra cosa que la posibilidad relativa de llegar a ser conciente aunque tenga ocasionales vislumbres de consciencia de sí en momentos de crisis, perplejidad o peligro, en instantes fugaces.

La consciencia no depende de principios morales, religiosos o filosóficos. Ni siquiera de principios científicos. Según la antiquísima ciencia que hemos citado, los estados de consciencia posibles para el ser humano en su actual nivel evolutivo son cuatro: el sueño fisiológico, la vigilia (que es otra modalidad de sueño hipnótico propia del hombre-máquina), la consciencia de sí mismo y la consciencia objetiva. Todo lo que le sucede al hombre mecánico, el drama de su vida, está causado por la ausencia de consciencia de sí. Situación insalvable en tanto no se ponga en contacto con las ideas y métodos que le posibiliten acceder a un nivel superior.

Para que esto suceda primero debe darse cuenta de su estado actual y creer que es posible otro nivel de ser. No obstante, sólo creerlo no le bastará, una mera creencia carece de fuerza impulsora suficiente. Necesita de un anhelo inclaudicable, de un ardiente deseo. Sólo así será capaz de someterse a esfuerzos continuos en pos de esa meta.

Por Ernesto Ocampo en “Gurdjieff, Su Camino, Su Obra, Su Meta”.

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