Los círculos interiores de la humanidad

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Síntesis del capítulo XV de Fragmentos de una enseñanza desconocida de P.D. Ouspensky

A fines de 1916 Gurdjieff abordó la cuestión religiosa, resaltando que la religión es un concepto relativo que corresponde al nivel del ser. La religión, por otra parte, solo es verdadera cuando se manifiesta a través de actos: la gran mayoría de las personas que se llaman cristianas no tienen derecho a ese título. El ejemplo de la guerra y el perfeccionamiento de la técnica del asesinato es la demostración más impresionante de la incapacidad humana de seguir los preceptos de Cristo.

Ante la pregunta de uno de los miembros del grupo sobre si la oración puede ayudar a vivir como cristiano, G. indica algo similar a lo explicado en torno a la religión: la oración subjetiva de la mayoría de los hombres proviene de la autohipnosis, pero si quien reza aprende a orar concentrándose en la forma adecuada, la oración puede dar resultados. Una oración no es una petición que se repite como un loro, debe ser experimentada en todo su contenido, con el pensamiento y el sentimiento, deseándola verdaderamente con todo el ser.

Luego se refiere a los comienzos de la iglesia cristiana, descartando que su culto tenga origen en el paganismo griego o romano, ni tampoco en el judaísmo. Gurdjieff afirma que la iglesia cristiana fue en sus orígenes una escuela proveniente de un Egipto prehistórico del que apenas quedaron vestigios conservados en secreto. En ese Egipto existían las llamadas escuelas de repetición. Las repeticiones o demostraciones públicas de lo aprendido en dichas escuelas, son el principio de la liturgia cristiana con sus oraciones, himnos y símbolos. Las danzas sagradas están hoy excluidas del rito cristiano, si bien entonces acompañaban al servicio de repetición. Gurdjieff recalca que toda religión verdadera está compuesta de dos partes: la primera es lo que debe ser hecho, y la segunda es cómo hacerlo. Esta segunda parte es siempre secreta y enseña justamente el modo de seguir los preceptos y lo que ellos significan.

El punto siguiente es la vida orgánica sobre la Tierra, eslabón indispensable en la cadena de los mundos. La vida orgánica transmite a la Tierra las influencias planetarias y sirve de alimento a la Luna. La vida orgánica es un aparato receptor que debe evolucionar y perfeccionarse para adaptarse a las necesidades de los planetas y la Tierra. El rayo de la creación va, como la rama de un árbol,  desde el Absoluto a la Luna. Puesto que la Luna depende de la vida orgánica de la Tierra para alimentarse, todo el rayo de la creación depende también de ella. La evolución es responsabilidad de la parte de vida orgánica que representa la humanidad, pero no está garantizada. Si la humanidad deja de evolucionar se vuelve inútil a los fines para los que fue creada y eso puede significar su propia destrucción. Según la Ley de Siete, si no se aprovechan los momentos clave para realizar un cambio (las encrucijadas mi/fa, si/do), el proceso continúa según leyes mecánicas y no se puede modificar. Los seres humanos creemos que es posible hacer algo, pero es una mera teoría intelectual, los seres humanos no somos centro de nada, somos parte de algo secundario como la vida orgánica.

El proceso de evolución de la humanidad como un todo es análogo al proceso de evolución potencial para el individuo. Si cierto número de células se vuelven conscientes, se agrupan y atraen a otras. Algo es posible a partir de ese núcleo consciente. Desgraciadamente, la vida no está gobernada por hombres conscientes sino por la vulgaridad y la estupidez. Nada denota evolución, al contrario, lo que crece es el automatismo y por ende la esclavitud. Pero si doscientos hombres conscientes existieran y se encontraran podrían cambiar la vida sobre la Tierra.

La humanidad está gobernada por dos fuerzas: las influencias planetarias (mecánicas) y las influencias que vienen de los círculos interiores de la humanidad. El círculo interior de dichos círculos es el círculo esotérico, compuesto por seres que han alcanzado el más alto desarrollo posible, que poseen un Yo indivisible y una voluntad independiente. El siguiente círculo es el mesotérico, hombres que comprenden exactamente pero no realizan aún la traducción de su saber a actos. El círculo que continúa es el exotérico, compuesto por hombres cuyo saber es más filosófico y abstracto que los del círculo mesotérico. Quienes pertenecen a estos tres círculos comprenden lo mismo, no hay diferencias entre la comprensión de sus miembros. El hombre ordinario pertenece al círculo exterior de la humanidad mecánica, en el que no hay comprensión común. Es el círculo de la confusión de las lenguas. Si las personas del círculo exterior se hacen conscientes de esa falta de comprensión y adquieren el deseo de comprender, significa que tienden hacia el círculo interior, al que se puede arribar por diferentes caminos.

En esta representación de cuatro círculos hay cuatro puertas en la periferia del tercer círculo exotérico por las que los hombres del círculo mecánico podrían ingresar: cuatro caminos. El primero es el camino del faquir (hombre Nº 1 con predominio del centro motor), el segundo es el camino del monje (hombre Nº 2 con predominio del centro emocional), el tercero es el camino del yogui (hombre Nº 3 con predominio del centro intelectual). El cuarto camino, a diferencia de los anteriores, no depende de una forma determinada, no es permanente ni tiene instituciones sujetas a él. Las escuelas del cuarto camino solo existen para ayudar a ejecutar la meta del Trabajo, una vez que la meta fue alcanzada la escuela debería desaparecer.

Por último Gurdjieff aborda el tema de la iniciación. Los sistemas pseudoesotéricos transmiten la iniciación de una forma errónea originada en los Misterios (antiguas representaciones teatrales alegóricas). Las leyendas relativas a ciertos ritos se inspiran en esos Misterios. Pero ningún rito puede acarrear un cambio del ser ni puede transmitir fuerzas al iniciado. No hay por lo tanto iniciación exterior, cada uno debe iniciarse a sí mismo. Las escuelas pueden indicar un camino, pero ninguna escuela puede hacer por un hombre el trabajo que él mismo debe hacer.

– Resumen realizado por una integrante del grupo –

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